NUESTRA ESPIRITUALIDAD

Vivir la esclavitud Mariana que enseña San Luis María Grignion de Monforth. Lo que significa permanecer unidas a María, viviendo en ella y haciéndolo todo por ella y para ella, de tal manera que seamos una sola en Él, (Jesús) y que vivamos más perfectamente por ÉL y para Él.

Queremos ser como Ella (María), hijas fieles en quienes se complazca Dios para llevar a cabo todos sus designios, esposas que a semejanza suya le acompañen en todo momento con el  amor más puro y madres en las que se encarne el Verbo para darlo a toda la humanidad.

Para ello, toda nuestra existencia ha de ser  un esfuerzo continuo por imitar a la Virgen María, por vivir su misma vida interior, meditando en el corazón la palabra de Dios (Lc 2, 19) para hacer su Voluntad en la tierra como ésta se hace en el cielo. (Constituciones, 4)

En efecto, los consagrados estamos llamados con Juan a acoger consigo a María Santísima (Jn 19, 27), amándola e imitándola con la radicalidad propia de la vocación y experimentando, a su vez, una especial ternura materna. La Virgen nos comunica aquel amor que permite ofrecer cada día la vida por Cristo, cooperando con Él en la salvación del mundo. Por eso, la relación filial con María es el camino privilegiado para la fidelidad a la vocación recibida y una ayuda eficacísima para avanzar en ella y vivirla en plenitud. (Vita Consecrata, 28)

Nosotras en nuestra profesión hacemos un cuarto voto en la profesión religiosa: el voto de Esclavitud Mariana. (Constituciones, 9)

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