Memoria de San Luis María Grignion de Montfort

Es uno de los santos patronos de nuestra Comunidad Religiosa. Él nos enseña el amor que le debemos a Jesucristo por medio de su Madre Santísima.

Los valiosos aportes de sus escritos a la Iglesia, están fundamentados en una sólida doctrina que son el fundamento de nuestra espiritualidad: “La consagración a Jesús por María”.

San Luis y nuestra Comunidad-hijas-sagrada-familiaEn sus escritos sobre “El amor de la Sabiduría eterna” nos indica en que consiste la verdadera devoción a María:

Consiste en un gran aprecio de sus grandezas, en un reconocimiento sincero de sus beneficios, en un celo inmenso por su gloria, en una invocación continua de su ayuda, en una total dependencia de su autoridad, en una firme y tierna confianza en su bondad maternal.

La más perfecta y útil de todas las devociones a la Santísima Virgen es la de consagrarte totalmente a Ella –y a Jesucristo por medio de Ella– en calidad de esclavos, haciéndole entrega total y perpetua del propio cuerpo, alma, bienes interiores y exteriores, satisfacciones y méritos de las buenas obras, y del derecho de disponer de ellas y, en fin, de todos los bienes recibidos en el pasado, de los que  posees en el presente y poseerás en el futuro.

Dado que son muchos los libros que tratan de esta devoción, básteme afirmar que no he encontrado jamás una práctica de devoción a la Santísima Virgen más sólida que ésta –porque se apoya en el ejemplo de Jesucristo–, ni que dé más gloria a Dios, sea más saludable al alma, más terrible a los enemigos de la salvación, más suave y fácil.

Esta devoción, debidamente practicada, no sólo atrae al alma a Jesucristo, la Sabiduría eterna, sino que la mantiene y conserva en ella hasta la muerte. Pues, te pregunto, ¿de qué nos servirá buscar mil secretos y gastar mil esfuerzos para alcanzar el tesoro de la Sabiduría si, después de recibirlo, tenemos la desgracia de perderlo por nuestra infidelidad, como le sucedió a Salomón?

Para ser, pues –en cierta forma–, más sabios que Salomón, coloquemos en manos de María cuanto poseemos y el mismo tesoro de los tesoros que es Jesucristo, con el fin de que Ella nos lo conserve.

En otra parte de este escrito, hablando de los medios para alcanzar la divina Sabiduría manifiesta:

“Entre todos los medios que existen para poseer a Jesucristo, María es el más seguro, fácil, corto y santo. Aunque hiciéramos las más espantosas penitencias, emprendiéramos los viajes más penosos y los trabajos más pesados; aun cuando derramáramos nuestra sangre para adquirir la divina Sabiduría, si nuestros esfuerzos no están acompañados de la intercesión de la Santísima Virgen  y de la devoción a Ella, serán poco menos que incapaces e inútiles para alcanzarla. Pero si María pronuncia una palabra en favor nuestro, si su amor mora en nosotros, si nos hallamos marcados con el sello de los fieles servidores que observan sus caminos, pronto y sin fatiga obtendremos la divina Sabiduría”.

Veamos la gratitud de San Juan Pablo II a San Luis María Grignion de Montfort

El lema episcopal y papal de Karol Wojtyla, “Totus Tuus”, está radicado en la mariología de San Luis María Grignon de Monfort y constituye la abreviación de la fórmula entera de la consagración, que dice: “Totus Tuus ego sum et omnia mea tua sunt”, (Soy todo Tuyo y todo lo mío es Tuyo).

Esta fórmula no tiene solamente un carácter piadoso, no es una simple expresión de devoción: es algo más. Dice el San Juan Pablo II: “La orientación hacia una devoción tal se afirmó en mí en el período en que, durante la Segunda Guerra Mundial, trabajaba de obrero en una fábrica. En un primer momento me había parecido que debía alejarme un poco de la devoción mariana de la infancia, en beneficio de un cristianismo cristocéntrico. Gracias a San Luis Grignion de Montfort comprendí que la verdadera devoción a la Madre de Dios es, sin embargo, cristocéntrica, más aún, que está profundamente radicada en el Misterio trinitario de Dios, y en los misterios de la Encarnación y la Redención”.

San Luis María, ruega por nosotros.

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